En Óptica Lanza llevamos más de 20 años siendo reconocidos como centro óptico sanitario. Esto significa que no solo vendemos gafas o lentes, sino que estamos legalmente obligados a contar siempre con un óptico-optometrista colegiado presente, que garantice la correcta atención y praxis profesional en cada revisión visual.
A diferencia de otros establecimientos, nuestro trabajo no se limita al aspecto comercial. Asumimos una labor clínica diaria, con evaluaciones personalizadas, seguimiento visual y asesoramiento adaptado a cada persona. Y todo esto, en la mayoría de los casos, sin coste para el paciente.
Revisión, graduación, adaptación… ¿Quién lo valora?
Cada vez que realizamos una revisión visual, graduación, adaptación de lentes de contacto o ajuste de gafas, estamos aplicando conocimientos clínicos que requieren formación, tiempo y responsabilidad. Sin embargo, estos actos sanitarios no son remunerados ni por el paciente ni por el sistema público. Están incluidos dentro de los márgenes del producto, aunque muchas veces no haya compra asociada.
Además, cuando es necesario cambiar cristales, gestionar nuevas monturas o repetir pruebas, nadie compensa ese trabajo profesional: ni el cliente final, ni la Seguridad Social.
Mientras tanto, en cualquier centro médico privado, cada visita tiene un coste económico o se cubre mediante póliza médica. El especialista cobra por cada atención. ¿Por qué en nuestro caso no?
Reivindicación: una profesión sanitaria sin reconocimiento económico
Reivindicamos lo que nos corresponde como profesionales de la salud visual. Si somos un centro sanitario, con obligaciones clínicas, deberíamos poder establecer un precio claro y consensuado por visita, tal y como sucede en el resto del sector sanitario privado.
Un ejemplo claro: en algunos centros de salud, los médicos de familia solicitan informes optométricos antes de derivar a un oftalmólogo. Si el paciente acude a un centro privado, paga ese informe. Si lo hace en nuestra óptica sanitaria, se lo damos sin coste. Pero no podemos reclamar nada al sistema sanitario ni recibir compensación alguna, pese a estar contribuyendo al diagnóstico y seguimiento clínico.
Queremos avanzar hacia un modelo más justo
Desde Óptica Lanza seguiremos apostando por una atención visual de calidad, personalizada y profesional. Pero también creemos que ha llegado el momento de abrir esta conversación como sector: valorar la labor clínica que realizamos y avanzar hacia un modelo que reconozca económicamente nuestro papel como centro sanitario.
Porque cuidar tu visión es una responsabilidad, no una estrategia comercial.
Y hacerlo bien, también merece ser reconocido.